obra reciente
La Obra reciente de Fermín Fleites toma como punto de partida la infancia, el barrio, la comunidad, aquellos primeros atisbos sobre la realidad (mi realidad) que permiten tener acceso a una visión lo mas desenfadada posible de un presente que obliga al individuo a involucrarse en un proceso social que sobrepasa con creces su capacidad de entendimiento, generándose un caudal de ideas, asociaciones, criterios y puntos de vistas que relacionan de manera aleatoria los suceso y que marcan, de por vida, al sujeto.
Un Artista a seguir.
Si algo afianza los méritos -por cierto numerosos- de la presentación de Fermín Fleites (Cuba 1974) en la galería Praxis de Barranco, es la capacidad de reunir lo aparentemente no conectado, en un despliegue de “caos ordenado” de propuestas visuales que nos hacen saltar de las imágenes clásicas (griegas y renacentistas alemanas) a las más inmediatas propuestas de la instalación o el arte conceptual, sin olvidar la mirada erudita dirigida a los productos de las imágenes populares, y en este caso relacionados con el ritual, la creencia mágica o asociación simbólica a los desarrollos de la naturaleza, el tiempo y las conductas. Fleites tiene una gran capacidad integradora de las fuentes que hoy abonan la producción artística. Antropología, Psicología, Historia, Etnografía, materializadas a través de fusiones estéticas, presentadas con un sentido de espectáculo que no elude mostrar su relación con la publicidad el ícono inventado ad-hoc, o el humor contemporáneo desenfadado, los que sabe reunir y ofrecer como resultado de un juego personal, amparado y dirigido, sin duda, por una decisión razonable e inteligente que, sin embargo ha descartado la retórica grandielocuente. Espacial acento es el que el artista ha señalado para las practicas mágicas, desde el vodú hasta el shamanismo andino, y la especial fascinación teñida de temor y reverencia que las mismas ejercen a los habitantes de estas culturas, creando un alucinante mural, “Yo y el otro” al que podemos asignar una condición metafórica de fuerte impacto. También a jugado con elementos que necesitan una información culta previa, como en “El elegido” (alusión al martirio de San Sebastián al que ha despojado de todo drama), o en “Doscientas treinta y tres horas para...”, realizada con sangre, carbón pólvora y pigmentos naturales’. “Déjame que te cuente...” título que completa la propuesta, forma parte de un trabajo de largo aliento emprendido por el autor que lo ha llevado a establecerse por un tiempo en el Perú. Una obra no solo interesante, inteligente y divertida, sino cargada de reflexiones, humor y ambición por el encuentro comunicador. Una de las mejores presentaciones en lo que va del año.
(Un articulo de Élida Román publicado durante la Biennal Iberoamericana de Lima)
video arte
"Latinamericanlastsupper" nos muestra un replanteamiento de las relaciones entre las culturas del ámbito de lo periférico y sus influencias externas, en un mundo cada vez mas interconectado. La instalación consta de una plancha de plexiglass traslúcida, impresa por ambas partes con la conocida última cena de un lado y la mezcla de recetas de cocina en el otro todo a tamaño gigantesco, seis televisores, un video-art y frutas sobre la mesa, todo este despliegue con tendencia al simulacro, orquesta una puesta la escena de un fenómeno cultural a nivel exógeno de las culturas que componen esa inmensa periferia en derredor de los grandes centros de poder hegemónico.
Latinamericanlastsupper... Asume el fenómeno de la resistencia como un eterno devorar de lo foráneo para adaptarlo y reciclarlo bajo nuestras propias características, características que mas tarde las culturas teatralizan como lo propio. ese proceso es planteado como una especie de "cena orgíastica" de la que participan como telón de fondo una selección de sucesos que han dado forma exterior al convulso tránsito hacia el "Nuevo Milenio" en una relación bilateral con el público que puede eventualmente participar de los elementos que componen la mesa.