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El teatro es un
espejismo, que no lleva en sí mismo ni sus fines ni su realidad.
Antonin Artaud
De la Dirección
de Arte.
La
Propuesta de dirección de Arte y en concordancia con la dirección
general, plantea un cuestionamiento filosófico que subyace en dos
niveles fundamentales, por un lado se nos muestra una pieza dramática
marcadamente historicista que revelan un sospechoso realismo y por el
otro se establecen relaciones intertextuales con un espacio escénico
donde la historia que narra la obra está dada por concluida, una especie
de destino latente y explícito que se mantiene a lo largo de toda la
puesta.
Podemos hablar entonces de una dicotomía que se establece desde el
espacio como discurso entre “acción humana” y “destino”, un marco
interpretativo tangible que cosifica la correspondencia con la realidad,
nuestra realidad, esbozada a partir de relaciones dramáticas que se
establecieron en un tiempo pretérito (República Romana año 44 a.c
aproximadamente) pero que se mantienen latentes hasta nuestros días,
planteándonos una reflexión final
¿puede
la acción humana cambiar el entorno social del hombre o sencillamente
existe un destino hierático e invariable que terminará irremediablemente
por imponerse?
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